Demencia en adultos mayores: qué es, tipos, síntomas y cómo cuidar en casa​

ESTEFANIA CAMACHO – 5 MIN READ Demencia en adultos mayores: qué es, tipos, síntomas y cómo cuidar en casa Cuando una familia empieza a notar que su padre repite la misma pregunta tres veces en una tarde, o que su madre ya no encuentra el camino de regreso de la tienda de siempre, aparece una mezcla de miedo y confusión. Muchas familias esperan meses antes de consultar, esperando que «sea solo la edad». No lo es. Y esa distinción importa, porque un diagnóstico temprano cambia por completo la calidad de vida de los próximos años. Esta guía explica, en lenguaje claro y con respaldo médico, qué es la demencia, cómo se manifiesta y qué puede hacer una familia desde el primer día. ¿Qué es la demencia? La demencia no es una enfermedad específica, sino un síndrome: un conjunto de síntomas causados por distintas enfermedades que dañan las células del cerebro. Se caracteriza por un deterioro de la función cognitiva más allá de lo esperado por el envejecimiento normal. Afecta: la memoria (especialmente la reciente) el lenguaje y la capacidad de encontrar palabras el razonamiento y la toma de decisiones la orientación en tiempo y espacio el cálculo y el manejo del dinero el estado de ánimo y el comportamiento Según la Organización Mundial de la Salud, más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo, con cerca de 10 millones de nuevos casos cada año. Las proyecciones indican que esa cifra podría casi triplicarse hasta los 153 millones para 2050, impulsada por el envejecimiento poblacional. Una aclaración importante: «demencia senil» no es un diagnóstico El término demencia senil todavía se usa mucho en el habla cotidiana en Ecuador, pero la medicina moderna lo descartó. Sugiere, erróneamente, que perder la memoria es una consecuencia natural e inevitable de envejecer. No lo es. Envejecer produce cierta lentitud para recordar un nombre o dónde quedaron las llaves. La demencia es una enfermedad del cerebro, no una etapa de la vida. Y eso significa que se diagnostica, se trata y se acompaña. Demencia y Alzheimer: ¿son lo mismo? Es la duda más frecuente en la consulta. La respuesta corta: la demencia es el paraguas; el Alzheimer es el tipo más común dentro de ese paraguas. La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 % y el 70 % de todos los casos de demencia, según la OMS. Pero existen otros tipos, y distinguirlos importa porque el tratamiento, el pronóstico y el tipo de cuidado que requiere la persona son distintos. Tipos de demencia más frecuentes 1. Demencia por enfermedad de Alzheimer El tipo más común. Se produce por la acumulación anormal de proteínas (beta-amiloide y tau) que van destruyendo neuronas. Cómo se manifiesta: empieza con pérdida de memoria reciente — la persona olvida lo que pasó esta mañana pero recuerda con nitidez su juventud. Avanza de forma lenta y progresiva, a lo largo de años. Después aparecen dificultades con el lenguaje, la orientación y las tareas cotidianas. 2. Demencia vascular La segunda más frecuente. Se origina por daño en los vasos sanguíneos del cerebro: infartos cerebrales, microinfartos o hipertensión mal controlada durante años. Cómo se manifiesta: a diferencia del Alzheimer, suele avanzar «en escalones» — la persona se mantiene estable un tiempo y luego empeora de golpe, tras un nuevo evento vascular. Afecta más la velocidad de pensamiento, la atención y la planificación que la memoria pura. Suele acompañarse de dificultad para caminar. Dato clave: es el tipo de demencia más prevenible, porque sus causas —hipertensión, diabetes, colesterol, tabaquismo— son controlables. 3. Demencia con cuerpos de Lewy Causada por depósitos anormales de la proteína alfa-sinucleína en el cerebro. Cómo se manifiesta: por tres señales muy características: Fluctuaciones marcadas: días de gran lucidez alternados con días de gran confusión, incluso en la misma jornada. Alucinaciones visuales detalladas y recurrentes (ver personas o animales que no están). Síntomas parkinsonianos: rigidez, lentitud de movimientos, caídas frecuentes. Advertencia médica importante: las personas con demencia por cuerpos de Lewy tienen alta sensibilidad a los antipsicóticos clásicos, que pueden provocar reacciones graves. Nunca deben administrarse sin indicación de un neurólogo o geriatra. 4. Demencia frontotemporal Afecta los lóbulos frontal y temporal. Suele aparecer más temprano —entre los 45 y 65 años— lo que la hace especialmente devastadora para las familias. Cómo se manifiesta: la memoria puede estar relativamente conservada al inicio. Lo que cambia es la personalidad y la conducta: desinhibición, comentarios inapropiados, pérdida de empatía, apatía profunda, conductas repetitivas o cambios en la alimentación. En su variante del lenguaje, la persona pierde progresivamente la capacidad de hablar o comprender. Con frecuencia se confunde inicialmente con depresión o con un trastorno psiquiátrico. 5. Demencias mixtas y otras causas En adultos mayores es muy común la demencia mixta, sobre todo la combinación de Alzheimer y demencia vascular. También existen demencias asociadas a la enfermedad de Parkinson avanzada, a la enfermedad de Huntington, al consumo crónico de alcohol o a infecciones. Causas reversibles: siempre hay que descartarlas Antes de asumir un diagnóstico definitivo, un buen equipo médico descarta condiciones que imitan la demencia y sí tienen solución: Déficit de vitamina B12 o de ácido fólico Hipotiroidismo Depresión en el adulto mayor (la llamada «pseudodemencia depresiva») Efectos secundarios de medicamentos (benzodiacepinas, anticolinérgicos) Hidrocefalia normotensiva Infecciones urinarias en curso, que provocan cuadros confusionales agudos Este es uno de los motivos por los que nunca se debe autodiagnosticar. Señales tempranas de demencia: cuándo consultar Distinguir entre olvidos normales y señales de alarma es la pregunta central de toda familia. Olvido normal por la edad: olvidar dónde dejó las llaves y luego encontrarlas. Tardar en recordar un nombre y recordarlo después. Distraerse y perder el hilo de una conversación. Señales que merecen consulta médica: Pérdida de memoria que interfiere con la vida diaria — olvidar citas importantes, repetir la misma pregunta en pocos minutos. Dificultad para hacer tareas familiares — preparar una receta de toda la vida, manejar el dinero, usar el teléfono. Desorientación en tiempo y lugar — no saber qué

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